La experiencia de una enfermera anestesista con el apoyo de iguales
DeeDee
Paciente asesora del Programa Consultivo de Pacientes y sus Familias
"Entendí que sería invaluable establecer contacto con alguien que entendiera de verdad mis circunstancias específicas."
He sido enfermera anestesista de Moffitt durante más de cinco años y he administrado anestesia a miles de pacientes. Hasta hace poco, solo había vivido la atención médica desde el punto de vista clínico. Nunca imaginé que un día me hallaría en el otro extremo de esa experiencia como paciente.
El 25 de julio de 2024, las cosas cambiaron cuando me diagnosticaron cáncer de mama en estadio II. En un instante, pasé de ser cuidadora a paciente y me di cuenta de las dificultades polifacéticas a las que se enfrentan los pacientes. Aparte del tratamiento clínico, sortear este diagnóstico es muy complejo desde el punto de vista emocional. Para lo que estaba menos preparada fue para el aislamiento que causaría.
El cáncer de mama es muy personalizado, con sus diferentes tipos de evolución y los diversos pronósticos y planes de tratamiento. Por eso es difícil prever de manera precisa el camino que le espera al paciente. Me di cuenta de que necesitaba hablar con alguien que hubiera recibido el mismo diagnóstico y plan de tratamiento. Alguien que hubiera recorrido la trayectoria que yo estaba a punto de emprender.
Aunque unas pocas mujeres que conocía habían tenido cáncer de mama, ninguna había recibido el tipo de tratamiento que yo iba a iniciar. Por fortuna, mi esposo, mis amigos cercanos y mi familia me daban un apoyo esencial, pero entendí que sería invaluable establecer contacto con alguien que entendiera de verdad mis circunstancias específicas.
Cuando todo comenzó a estabilizarse, me puse en contacto con la gerente del Programa Consultivo de Pacientes y sus Familias. Le conté mi situación y recalqué los ámbitos en que la experiencia del paciente en Moffitt podría mejorar. Ella me preguntó si sabía de Imerman Angels, puesto que mis sugerencias concordaban directamente con la misión de esta organización.
Dos meses después me ofrecí de mentora en Imerman Angels y me preguntaron si me interesaba ser embajadora de la organización en Moffitt. Desde que me volví mentora, me han asignado a dos personas a quienes ayudo. Las apoyo en todo lo que necesitan. Mi objetivo es darles empatía, escuchar lo que ellas quieran contar, comunicarles mis experiencias si quieren conocerlas y responder a sus preguntas.
En mi labor de embajadora de Imerman Angels en Moffitt he organizado actividades mensuales de difusión para promover el programa con el fin de que nadie tenga que enfrentarse solo al cáncer. Todos nos preguntamos por qué pasan ciertas cosas en la vida. Si mi porqué es ser mentora y crear conciencia sobre esta organización y sobre el apoyo personalizado que ofrece, eso me parece muy bien.
Si busca apoyo personalizado o quisiera ayudar a otras personas y ser mentor, vaya a la biblioteca de Moffitt o visite www.imermanangels.org en busca de más información.