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Cuando un diagnóstico de cáncer llega a la vida de una persona, la rodean rápidamente cuidadores profesionales: personas educadas, capacitadas y comprometidas a cuidarla y ayudarla a mejorar. Sin embargo, también hay cuidadores por accidente, que se ven a cargo de esta función con pocos conocimientos o experiencia al respecto, temerosos y nerviosos de si lo harán bien, y deseando que todo sea apenas una pesadilla. Eso me pasó a mí.

Randy and Lynn

Durante 33 años, mi esposa Lynn y yo llevamos una vida maravillosa. Criamos dos hijos increíbles, sorteando las dificultades normales y viviendo los momentos cotidianos que forman parte de la vida y de un amor duradero. El cáncer fue como un choque en auto que nos envió a ambos al hospital: a una, como paciente, y al otro, como cuidador por accidente. Ninguno de los dos nos sentíamos a gusto en estos papeles nuevos e ingratos, pero tuvimos que descifrarlos juntos.

Lynn se batió contra el cáncer rodeada de médicos, enfermeras, auxiliares y muchos otros cuidadores profesionales que se dedicaron a ayudarla a sanar. Entretanto, yo me sentía a menudo poco preparado e incapaz de aliviar su dolor o de hallar la respuesta a nuestros problemas. Organizaba los medicamentos, planificaba comidas, lavaba la ropa, trataba de entender los resultados de los análisis clínicos pero, sobre todo, compartía muchas risas con ella y le daba todo mi amor.

Con el tiempo me di cuenta de que ser cuidador por accidente era tan importante como ser cuidador profesional. Ambos tipos de cuidadores hacíamos lo mejor que podíamos por Lynn.

Si alguna vez usted se ve en el papel de cuidador por accidente y necesita apoyo, información o perspectiva, Moffitt ofrece una amplia gama de recursos en línea.

Paz a todos los cuidadores y a sus seres queridos.

En Moffitt.org/Cuidadoresyfamilias hay más recursos para los cuidadores. Visite el podcast de Moffitt para cuidadores, Moffitt.org/InItTogether.